Carrillada de cerdo al estilo ibérico.

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En esta nueva entrada al blog queremos darle la bienvenida a uno de nuestros nuevos productos, nuestra carrillada de cerdo. Una conserva preparada para calentar y listo. Un producto totalmente artesanal que sabe y huele como si lo hubieses estado cocinando todo el día. Suave, tierno y fácil de acompañar con otros productos. Más adelante os iremos dando ideas de como transformar este producto en un plato más elaborado.

Pero mientras tanto y nuestro consejo es que lo pruebes tal y como viene antes de transformarlo. Ya que la salsa que acompaña a las carrilladas elaborada de verduras y del mejor vino tinto te enamorará.

¿Qué es la carrillada de cerdo ibérico?

Definición y Origen La carrillada de cerdo ibérico es un corte de carne que proviene de la mandíbula inferior del cerdo1. Este corte es altamente valorado en la gastronomía española por su textura tierna y ligeramente gelatinosa, ideal para guisos y estofados.

Preparación Tradicional La preparación de la carrillada implica un proceso lento y cuidadoso. Se inicia con un sofrito de mirepoix, seguido por el sellado de la carne y su cocción a fuego lento con vino tinto y caldo de carne, lo que permite que los sabores se integren y la carne se ablande.

Consejos de Chefs Chefs renombrados como Martín Berasategui aconsejan evitar que las verduras se caramelicen durante el sofrito para prevenir sabores amargos y sugieren añadir mantequilla fría al final para dar brillo y consistencia a la salsa2.

Cultura y Tradición La carrillada de cerdo ibérico es un plato que refleja el amor y la dedicación de los cocineros españoles, celebrando la rica herencia gastronómica de España y ofreciendo un sabor que satisface tanto el paladar como el alma3.

La carrillada de cerdo al estilo ibérico es una oportunidad para sumergirse en la rica tradición culinaria de España y explorar las variadas técnicas y secretos que hacen de este plato un verdadero manjar. La carrillada, que se refiere a la carne obtenida de la mandíbula inferior del cerdo, es conocida por su textura tierna y ligeramente gelatinosa, lo que la convierte en una elección perfecta para guisos y estofados.

La clave para una carrillada de cerdo excepcional reside en la paciencia y el cuidado durante su preparación. Un sofrito bien elaborado, compuesto por una mirepoix finamente picada de zanahoria, chalota y puerro, sienta las bases de un sabor profundo y complejo. El consejo del renombrado chef Martín Berasategui subraya la importancia de no permitir que las verduras se caramelicen durante el sofrito, ya que esto podría añadir notas amargas al plato.

Una vez que las carrilleras están perfectamente selladas y caramelizadas, se procede a cocinarlas lentamente con vino tinto y caldo de carne, permitiendo que los sabores se fusionen y la carne se ablande hasta alcanzar la perfección. Este proceso no solo realza el sabor natural de la carne, sino que también permite que el colágeno se transforme en gelatina, otorgando al guiso una textura rica y sedosa.

Para aquellos que buscan llevar su carrillada de cerdo al siguiente nivel, Berasategui sugiere añadir un toque final de mantequilla fría para darle a la salsa un brillo adicional y una consistencia más robusta. Este pequeño detalle puede marcar una gran diferencia en el resultado final, ofreciendo un plato con una presentación tan impresionante como su sabor.

En resumen, la carrillada de cerdo al estilo ibérico es un testimonio del amor y la dedicación que los cocineros españoles ponen en cada plato. Desde el sofrito hasta el último toque de mantequilla, cada paso es crucial para crear un plato que no solo satisfaga el paladar, sino que también celebre la rica herencia gastronómica de España.

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